noviembre 28, 2011 por hyde9000
Has conocido a los hijos de la bestia. Seguramente has conversado con ellos y les has abierto tu corazón, sin que sepas quienes eran realmente. Ahora te conocen. Más de lo que tú a ti mismo. Por lo tanto, estás jugando su juego.
A diferencia de ellos, tú no has sabido recibir la sabiduría milenaria, esa que corre por tu sangre, que está viva en ti y que son las almas de tus antepasados. Ellos conocen a los suyos, y no necesitan ver el espíritu del hombre a través de los libros, porque su sabiduría mana únicamente del conocimiento de saberse herederos del mal. Esa herencia es sagrada y abismal. Es como haber mordido la manzana. Si mordieras la manzana, los milenios de sabiduría se impregnarían a tu rostro, y sabrías lo que es el hombre. Pero hacerlo o no ya no está en tus manos.
Ellos te conocen, ahora que has abierto tu corazón, y a partir de este momento, vivirás en la ciudad que ellos construyan para ti. Los muros que no te dejen pasar, serán los lugares que no quieren que conozcas. Las puertas que se te abran, serán los únicos caminos posibles para ti. La luz de la vía pública alumbrará el aparente mundo de su ingenio, y en las sombras residirá aquello que podría liberarte y que ya no podrás ver. Cada sonrisa que inunde tu espíritu, se deberá a situaciones externas cuidadosamente planeadas por ellos. Lo sagrado vendrá revestido de una aureola divina porque ellos lo iluminarán para ti de esa manera.
Tu inocencia será el único argumento que tendrás para defenderte en la hora de tu juicio. La inocencia que acabas de perder al leer estas palabras.